miércoles, 19 de enero de 2011

Adversus González Sinde

Desde el momento en que se viene hablando del problema de las descargas gratis a través de Internet, estoy reflexionando sobre el tema sin que, hasta el momento, ninguna de las posiciones extremas me haya llegado a convencer… y el caso es que no parece haber una postura intermedia clara, quizás Rodríguez Ibarra sea quien más cerca haya estado de lo que yo pueda llegar a pensar según ha mostrado en algunos artículos publicados en El País pero, en realidad, suelo ser bastante escéptico respecto a quienes no se han dado cuenta que los tiempos han cambiado y que las nuevas tecnologías exigen nuevos sistemas de protección de la propiedad intelectual así como nuevos modelos de venta de los productos. Y también lo soy con quienes propugnan el gratis total.

Pero hoy de quien toca hablar es de los primeros entre otras cosa motivado por un artículo publicado por Ángeles González Sinde en El País, titulado El adversario es otro en el cual se mezclan tergiversaciones con falsedades y una clara omisión. Vayamos por parte:

Empieza la señora ministra con una cita de El Quijote, concretamente del “Privilegio” que le concede el Rey, entonces Felipe III, para poder publicar su libro, concretamente lo que hoy conocemos como primera parte y cita así esta señora:

"Por parte de vos, Miguel de Cervantes, nos fue hecha relación que habíades compuesto un libro intitulado El ingenioso hidalgo de la Mancha, el cual os había costado mucho trabajo y era muy útil y provechoso (...) Os damos licencia y facultad para que vos, o la persona que vuestro poder hubiere y no otra alguna, podais imprimir el dicho libro (...) So pena que la persona o personas que sin tener vuestro poder lo imprimiere o vendiere: o hiciere imprimir o vender, por el mesmo caso pierda la impresión que hiciere, con los moldes y aparejos de ella: y más incurra en pena de cincuenta mil maravedís cada vez que lo contrario hiciere... Fecha en Valladolid a veinte y seis días del mes de Septiembre de mil seiscientos y cuatro años. Yo el Rey."

Como suele ser habitual, cada cual cita como le viene en gana pero, cuando hay posibilidad de ir al original y, más concretamente, al mismo que cita la señora ministra, vemos que hay una omisión bastante clara y, dado que esta obra la que pone como ejemplo, no me parece en absoluto baladí: “por tiempo y espacio de diez años” que se podría incluir en los puntos suspensivos que van entre “el dicho libro” y “So pena…”. Es decir, pasados esos diez años cualquiera podría imprimir y no los setenta actuales que empiezan a contar con la muerte del autor a los cuales habría que añadir todos los años que él viva… Me parece una diferencia bastante importante y más cuando en ella se quiere basar para reclamar los derechos actuales de los creadores.

Sigue la señora ministra con el tema de Cervantes y sólo se la ocurre decir que “fue la piratería la que empujó a Cervantes a escribir la segunda parte de su novela”… pues yo, entonces, diría “bendita piratería” que nos trajo esa segunda parte que para mí y para tantos es aún superior a la primera pero el caso es que es una mentira de padre y muy señor mío. Primero, en las últimas líneas de la “Primera Parte” ya escribe Cervantes: “Estos fueron los versos que se pudieron leer; los demás, por estar carcomida la letra, se entregaron a un académico para que por conjeturas los declarase. Tiénese noticia que lo ha hecho, a costa de muchas vigilias y mucho trabajo, y que tiene intención de sacallos a luz, con esperanza de la tercera salida de don Quijote”. Lo cual demuestra que ya tenía en mente sacar a la luz la “Segunda Parte” aunque lo que parece que, a la postre, lo que más le motivó a hacerla fue la aparición del llamado Quijote de Avellaneda que no fue una piratería ni tan siquiera un plagio sino la utilización de unos personajes ya creados… es como si acusamos a Wagner de plagiario por su Tristán e Isolda máxime cuando ésa era una práctica bastante habitual en la época y en ningún caso puede hablarse de piratería como, en realidad, tampoco puede hablarse de piratería al referirnos al concepto de descargas gratis de Internet por cuando varios han sido los juicios en los cuales la SGAE ha salido escaldada al ver desestimadas sus demandas contra determinadas páginas o personas, es decir, la ley está de parte de quienes descargan al menos mientras no se apruebe una ley en contra de ello. Por el momento no se puede hablar siquiera de descargas ilegales, utilizar estos términos es, cuando menos, demonizar una actividad que está amparada por los tribunales y llamar piratas tanto a quienes son intermediarios como a quienes descargan me parece, literalmente, una calumnia.

Más adelante, la señora ministra dice: “Lo que quizá sorprenda a un observador del futuro que mire atrás es el antagonismo que, al menos en nuestro país, el debate de Internet ha generado: gente de la cultura versus gente de la tecnología”… ¿Antagonismo? ¿Dónde? ¿Se puede ser antagonista de algo que uno se apresura a tener? Citando a Rosa María Artal, la replicaría: “Mire Vd”, que dirían los del PP y quienes copian sus muletillas, “la verdad es que” aclararían quienes llenan sus cerebros huecos con las frases de Rubalcaba, que esto viene a ser así: “me gusta la gastronomía pero rechazo los utensilios de cocina”. Disociar la cultura y sus instrumentos es no tener ni repajolera idea de lo que se habla. Y es responsable de su gestión, precisamente”.

Como ya he escrito al comienzo, no estoy del todo de acuerdo con quienes preconizan el gratis total, es evidente que el artista trabajará mejor si tiene una compensación adecuada a su trabajo claro que esto también habría que replanteárselo seriamente: Volviendo al ejemplo de Cervantes, éste nunca vivió de lo que escribía tuviera o no tuviera privilegios ya que, todo lo más, un impresor no tenía más que esperar diez años para poder publicar su obra y, en aquel entonces, diez años eran mucho menos tiempo, desde el punto de vista editorial, que hoy día cuando, a los pocos meses de aparecer en las librerías, los libros desaparecen en muchos casos para siempre y, quienes vivían de su arte, lo hacían siendo siervos de los reyes, aristócratas o alto clero como, por ejemplo, Velázquez de quien escribió Ortega que su arte era superior porque, desde muy pronto, había sido nombrado pintor del rey y eso le dio libertad para crear… ¿pero son mejores sus cuadros pintados por el simple placer de pintar o los de encargo? ¿Es mejor El triunfo de Baco que La Rendición de Breda y eso suponiendo que el primero no fuera de encargo? Es más, yo llegaría a decir que el artista que no depende de lo que gane con su arte es mucho más libre que quien está expuesto a los vaivenes del mercado.

Por otra parte, en cuanto a que los autores se ven perjudicados por las descargas en las cantidades que dicen los defensores de esas leyes contra las descargas, habría mucho que decir. En primer lugar que se basan en falsas cuentas, un poco al estilo de cómo hacen los economistas pagados por la banca a la hora de justificar la elevación de la edad de jubilación –y es que todo en este mundo está interrelacionado lo queramos o no-, es decir, ellos calculan que, por poner un ejemplo, se han hecho mil millones de descargas de discos. Teniendo en cuenta que un disco vale alrededor de veinte euros, multiplican y ya tienen la cifra mágica de veinte mil millones de euros que, según dicen, pierde –deja de ganar, que no es lo mismo- la industria a lo largo del año lo cual es totalmente incierto. En primer lugar es fácil encontrar discos por mucho menos dinero, sólo las novedades suelen costar esos veinte euros o, incluso, más pero, una vez pasado el tiempo, se pueden encontrar por mucho menos dinero hasta el punto que el año pasado compré las obras completas de Mozart -170 discos- por menos de 80 euros, es decir, el compacto no me llegó siquiera a los 50 céntimos.

Por otra parte, no todos quienes descargan música, películas o libros dejan de comprar esos productos. En mi caso concreto, tanto antes como después de empezar a descargar, compraba habitualmente unos 20 o 30 discos al año –el pasado fue excepcional por lo ya dicho pero con los habituales compré alrededor de 200- y el doble aproximadamente de libros aunque pocos dvd’s… tampoco antes los compraba en un número elevado. La diferencia es que ahora puedo tener mucha más música y hasta algún que otro libro que, debido a vivir en un lugar apartado, me es difícil de conseguir incluso por Internet que, todo hay que decirlo, con los gastos de envío, suelen elevar bastante el precio si no es un pedido elevado. Mis hijos, por su parte, también siguen comprando de todo siempre que pueden, prefieren una obra en formato original a otra descargada y, en general, con las personas que conozco, suele suceder lo mismo aunque no discuto que haya personas que hayan decidido no comprar ninguno de estos productos lo mismo que programas informáticos, juegos u otros productos que se puedan descargar y, desde luego, con la crisis económica y las constantes subidas del tabaco también es posible que haya quienes no puedan seguir el ritmo de compra anterior porque hay que tener, además, en cuenta, que, sobre todo los cd’s y dvd’s son enormemente caros. Así, según una estadística que leí hace pocos años, España era el lugar de Europa que, teniendo en cuenta el nivel de vida, eran más caros los cd’s y el segundo de Europa, tras Gran Bretaña, en que eran mas caros de forma absoluta aunque no hace muchas semanas leí que en Gran Bretaña, por ejemplo, se pueden comprar los discos de los Beatles a mitad de precio que en España y lo mismo con las obras de otros autores.

Yo, que ya tengo una edad y que desde hace cuarenta años estoy comprando discos, comprobé cómo, cuando salieron las casetes, valían más caras que los vinilos pero, con el transcurso del tiempo, los precios de ambos se equilibraron debido al no ascenso en el precio de las casetes. En esto que aparecen los cd’s que, como cualquier novedad, son, más o menos, el doble de caros que los formatos anteriores. Tuve oportunidad de ver la evolución de los precios de unos y de otros y, cuando desaparecen los vinilos, las casetes, que aún se mantuvieron algunos años, siguieron siendo bastantes más baratas que el cd. Una vez desapareció el formato de cinta, el precio de los cd’s ha seguido evolucionando hacia arriba más o menos al mismo ritmo que el IPC si no más… ¿a qué se debe esto? Un cd virgen es mucho más barato que una casete y que un vinilo, las casas discográficas ya no tenían que repartir sus ediciones en dos o tres formatos sino que había uno solo que, sin embargo, no bajó en ningún momento su precio y que, como ya he dicho, se ha colocado en el nivel más alto de toda Europa en relación al nivel de vida.

Lo mismo cabe decir de los dvd’s respecto a los “viejos” vídeos. Una cinta de vídeo virgen me costaba hace ya algunos años unos dos o tres euros, ahora un dvd virgen vale unos pocos céntimos mientras el precio de éstos grabados vale mucho más que los VHS. Las películas en el nuevo soporte que, en principio, es bastante más barato que el viejo, valían más del doble que en éste y el precio ha seguido aumentando con los años a un nivel similar al de los cd’s.

No, señora ministra, hay otros muchos aspectos que hay que observar, ya sabemos todos de dónde viene, del mundo del cine pero no hay ninguna lucha de la tecnología contra la cultura, todos queremos que se sigan produciendo música, películas, libros y demás pero lo que muchos no están dispuestos a soportar son los altos precios de estos productos. De lo que sí podría hablarse es de una lucha de la tecnología contra una industria obsoleta que es incapaz de adaptarse a los nuevos tiempos.

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